El holocausto, la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki , la guerra en Vietnam, los tifones en Asia, los huracanes de América y Centro América, el hambre en África y Asia, No se comparan en nada al desastre que se avecina. Aunque muchos ya lo saben no comprenden el por qué.Las personas esperan que el mundo no sufra los embates de la naturaleza y otros, pero la mayor causa catastrófica mundial está gestada en el corazón de los hombres donde radica toda clase de males, porque lo que contamina el ambiente no son los gases tóxicos aunque formen parte del problema, sino lo que el hombre hace con su vida sin remediar siquiera el suceso posterior a sus delirios inmorales y descontrolados. Cada vez más se desea hacer más aquello que corrompe la vida y no lo que la edifica.
Por eso estamos como estamos y no le hechemos la culpa a lo sobrenatural porque solo está en nosotros mismos si no aprendemos a dejar todo aquello que destruye el mismo sistema en todos los ordenes de la vida.
Se puede vivir mejor, podemos cambiar, hay oportunidad inmediata. Es el momento de acercarce a Dios quién podrá perdonar todas esas falasias del corazón y llegar a experimentar una verdadera vida de sosiego y quietud espiritual. Si el hombre no remedia su conducta la naturaleza se encarga de enseñarle el modo...