
¿Todo esto hice por ti, qué harías tú por mi?
A veces pensamos que el culpable de las cosas son los demás; y aparecen comentarios como, “el pastor es el culpable, la hermana más ancianita de la iglesia, los varones, los jóvenes, el supervisor, etc.”
Todo esto está demostrando del por qué de nuestras indulgencias por maldecir, renegamos de todo y de todos. Como si fuera que son los demás quienes tienen que cambiar y no nosotros.
Lo que se nos plantea en la Palabra de Dios es que somos nosotros los que debemos cultivar la vida privada de oración y consagración espiritual. Ese es el ejemplo que nos dejo Cristo. Por cada cosa que él hacía en la práctica estaba la enseñanza.
Estas demostraciones son las que en estos días hacen falta. No tanto apostolado. No tantos ungidos. No tanto súper hombres sino. Practicar la obediencia y la exaltación al nombre de nuestro gran Dios. Menos de nosotros y más de él. El poder no es nuestro le pertenece a él. “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida”.
EL EJEMPLO DE CRISTO
Si Jesús viviera en estos días, su actividad serían las mismas, no tendría otro propósito que la predicación de la Palabra. No habría lugar para otra cosa que no sea asistir a los necesitados del poder de Dios. Él solo llevaría a cabo la tarea encomendada por el Padre, en buscar y salvar lo que se había perdido.
Su misión no se vería involucrada en los negocios de la vida। No se interesaría por tener más dinero sino más bien en lograr que el banco celestial sea lleno de almas perdidas.
No habría lugar para…
Tranzar con los hombres sobre; negocios, trabajos, etc.
No tendría tiempo para algún deporte
No tendría tiempo para las burlas
No tendría oportunidad de Salir de vacaciones
No daría lugar a los acomodos personales
No podría vivir sin dar cumplimiento al mandato del Padre
No se llenaría de joyas
No compraría casas lujosas
No dormiría en hoteles cinco estrellas sino que cualquier lugar sería su reposera
No comería desmedidamente lo haría necesariamente
No contaría con un auto último modelo
No estaría un momento sin pensar cómo hacer para evangelizar
No perdería el tiempo hablando de teologías ni de cosas místicas
No jugaría al papel del que más tiene, del que más sabe, del que más poder demuestre, del cargo más alto, ni de la ropa que llevaba puesta
No existiría otro tiempo más para el que vino a cumplir la misión
Nunca estaría al límite de los comentarios
Nunca haría algo para ser aplaudido sino llevar toda gloria al Padre
Nunca recibiría gloria de los hombres
Pero reflexionando al lado de aquellas cosas que él no haría podríamos mirar las que sí las haría।
El haría lugar para…
Orar siempre, ayunar constantemente, vigilar
Suspendería actividades recreativas y ocuparía ese tiempo para la predicación
Siempre estaría con el cuidado de no ofender a los demás
Se relacionaría con todos para hacer conocer su reino
Siempre tendría discípulos a su lado para indicarles lo que deben seguir haciendo
Estaría en los hospitales, clínicas, las escuelas, las cárceles, las plazas, las peatonales, los lugares de reunión, en los templos, en los cuarteles, en las avenidas abarrotadas de transeúntes. Y si el día fuera corto usaría las noches para seguir la tarea.
Estaría tan lleno de amor, cuando le pida auxilio en la calle se detendría inmediatamente
Sería el más expresivo en dar misericordia con los misericordiosos
Entraría a los templos a decirles la verdad. “No vivan para ustedes vivan para el reino de los cielos”, “dejen la religiosidad y vivan la verdad”, “no lleven nada para el camino solo la fe en la Palabra”, “cumplan el ministerio”, “amen a los demás, “den sus vidas por los perdidos”, y sean hijos fieles hasta el fin”.
Encararía a los gobernantes corruptos y les diría con dureza todo lo ellos hacen con el bien de los demás.
Se pararía a predicarles a las prostitutas y sodomitas
Siempre estaría cerca de los niños porque de los tales es el reino de los cielos
Cada oportunidad hallada sería una puerta abierta para la predicación.
En las amenazas estría dispuesto a dar la otra mejilla
Aun en el cansancio del día tendría fuerzas para volver a trabajar
Siempre estaría dispuesto a servir a los demás hasta dar su propia vida
En todo momento haría lo posible para agradar a Dios y a sus hermanos
Siempre hablaría de su Padre más que de él y llevaría a los demás a adorarle
Demostraría amor profundo por todos y lloraría por los que se pierden
Y sobre todas las cosas estaría dispuesto a dar su vida en rescate por muchos।
Un mundo sin Cristo estaría perdido completamente. Para eso apareció el hijo del hombre, para que tengamos vida en su nombre. Cristo que es sobre todo nombre y toda rodilla se doblará ante él y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor.
Esta es la más gloriosa experiencia que podemos tener. CRISTO JESÚS