
Desierto os digo que no hay nadie quien haya dejado padre, madre, o hijos por causa de mí; yo lo he dejado todo por amor a vosotros. Yo doy testimonio de mi Padre porque todo lo que mi Padre me dijo que haga lo he hecho porque para esto he nacido y lo cumpliré aun.
Yo doy mi vida por el mundo y la volveré a tomar hasta que se haya cumplido lo que está escrito.
Mi Padre trabaja y yo trabajo; voy pues a preparar lugar para vosotros, porque donde yo estoy vosotros también estaréis.
Las zorras tienen sus guaridas y las aves del cielo nido, y el hijo del hombre no tiene donde reposar su cabeza. Pero es necesario que ocurran todas estas cosas para que se cumplan las Escrituras.
¿En qué tiempo estamos que ahora miramos las necesidades como una carga tan pesada que no podemos llevar? ¿Hasta cuándo estaremos pensando que ya no podemos hacer la tarea por causa de las necesidades?
Si los discípulos miraban las necesidades como obstáculos para la predicación; hoy nosotros no estaríamos aquí. Si ellos retrocedieran por sus enfermedades, sus flaquezas, sus miedos, sus errores; muchos hoy no conocerían a Cristo. Ellos nos dieron ejemplo que debemos imitar. ¿Hay que sentirse bien para predicar el evangelio?
Para cumplir el propósito de la evangelización; ¿cuántas veces fuimos apedreados? ¿Cuántas veces fuimos amenazados? ¿Cuántas veces padecimos hambre? ¿Cuántas veces padecimos necesidad? ¿Predicamos hasta más allá de nuestras fuerzas? ¿Hemos vencido la tentación; del poder, lo material y lo moral? ¿En realidad, hemos gastado todo de nosotros por causa del evangelio? ¿Qué aporte damos hoy para ello?
Sin Cristo no hay necesidad de evangelizar. Sin Cristo no hay necesidad de sufrir. Sin Cristo no podremos llevar a cabo la misión. Por Cristo todo es posible. Por Cristo es necesaria la predicación. Por Cristo es necesario padecer persecución. Por Cristo haremos posible que otros le conozcan.
Yo doy mi vida por el mundo y la volveré a tomar hasta que se haya cumplido lo que está escrito.
Mi Padre trabaja y yo trabajo; voy pues a preparar lugar para vosotros, porque donde yo estoy vosotros también estaréis.
Las zorras tienen sus guaridas y las aves del cielo nido, y el hijo del hombre no tiene donde reposar su cabeza. Pero es necesario que ocurran todas estas cosas para que se cumplan las Escrituras.
¿En qué tiempo estamos que ahora miramos las necesidades como una carga tan pesada que no podemos llevar? ¿Hasta cuándo estaremos pensando que ya no podemos hacer la tarea por causa de las necesidades?
Si los discípulos miraban las necesidades como obstáculos para la predicación; hoy nosotros no estaríamos aquí. Si ellos retrocedieran por sus enfermedades, sus flaquezas, sus miedos, sus errores; muchos hoy no conocerían a Cristo. Ellos nos dieron ejemplo que debemos imitar. ¿Hay que sentirse bien para predicar el evangelio?
Para cumplir el propósito de la evangelización; ¿cuántas veces fuimos apedreados? ¿Cuántas veces fuimos amenazados? ¿Cuántas veces padecimos hambre? ¿Cuántas veces padecimos necesidad? ¿Predicamos hasta más allá de nuestras fuerzas? ¿Hemos vencido la tentación; del poder, lo material y lo moral? ¿En realidad, hemos gastado todo de nosotros por causa del evangelio? ¿Qué aporte damos hoy para ello?
Sin Cristo no hay necesidad de evangelizar. Sin Cristo no hay necesidad de sufrir. Sin Cristo no podremos llevar a cabo la misión. Por Cristo todo es posible. Por Cristo es necesaria la predicación. Por Cristo es necesario padecer persecución. Por Cristo haremos posible que otros le conozcan.
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