martes, 27 de octubre de 2009

TE ENCONTRÉ Y TE HICE LIBRE



Tu origen, tu nacimiento, es de tierras lejanas, tu padre hombre ataviado en su labor, tu madre dedicada luchadora.

Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste fuiste envuelta en pañales. Pero no hubo ojos que se compadeciese de ti para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia; sino que fuiste arrojada sobre la faz de la calle, con menospecio de tu vida, en el día que naciste.

Y yo pase junto a ti, , y te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas en tus sangres te dije ¡VIVE! Sí te dije cuando estabas en tu angre: ¡VIVE!

Te hice multiplicar como la hierba del campo; y creciste y te hiciste grande, y llegaste a ser muy hermosa; tu pelo creció; pero estabas desnuda y descubierta.

Y pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo, y fuiste mi mejor creación. Te lave con agua, y lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con aceite.

Así fuiste adornada de oro y de plata y tu vestido era de los mejores, de tal manera que fuiste hermoseada en gran manera, prosperando para reinar.

Recuerda; que siempre me acordaré del pacto que hice en tu juventud, que es por toda la eternidad. Por eso te dije ¡VIVE! ¡VIVE!¡VIVE!.

Y todos sabrán que YO SOY TU DIOS que te formé y te hice libre.

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