Quiero contarte que conoci al Cristo del pesebre un 24 de diciembre. Año en el que ya mi vida no era nada comun. Ese día mis amigos esperaban mi presencia para ir a una gran fiesta. Nuestras reuniones eran para el alcohol, las drogas y demás desenfrenos en tremendo descontrol, que hasta aveces nos topabamos a los golpes.
Este fue un día que durante muchas horas no me sentía bien, tenía deseos de llorar, me faltaba la respiración, una tremenda angustia envargaba todo mi ser.
Durante mucho tiempo mi madre que era cristiana me invitaba para que le acompañe a la iglesia. Ya que yo nunca quise oirle, ese día tome la desición de hacerlo.
Entré a la iglesia. Solo se que desde que comencé a oir las palabras dadas por el exponente, lloraba y lloraba, algo estaba aconteciendo conmigo. Cuando el hace una invitación para permitir al Hijo de Dios morar en el corazón y reconocerlo como mi Señor. Fue algo extraordinario. Mis lágrimas se transformaron en un llanto de gozo y tremenda felicidaad. No sabía que me pasaba, solo sé que antes tenía una tremenda angustia y ahora estaba lleno de una viva alegría.
Han pasado los años, y esa felicidad me hace cada vez más cercano al verdadero hijo de Dios. Ya no tengo esa desesperación y desaliento sino más bien vivo en el deseo de ver a otros experimentar el mismo gozo lleno de esperanza. Hoy ya no me drogo más, no bebo más, no fumo más, no peleo más. Porque verdaderamente me encontré un 24 de diciembre con el Salvador de mi vida.
Este es mi anhelo. descrubre en el niño Dios lo que tanto tiempo estás buscando. Que seas muy feliz eternamente.
ANÓNIMO
