martes, 10 de agosto de 2010

Enlace a la e-Espada



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viernes, 18 de junio de 2010

VERDADERO CONSTRUCTOR DEL FARO


Para que mis hijos comprendan quiero contarles una historia. Ustedes saben que una de las siete Maravillas del Mundo fue el famoso Faro de Alejandría. Este Faro que iluminaba la entrada al puerto de Alejandría fue mandado a hacer por el Primero de los  Reyes Ptolomeos. El Primero de los Ptolomeos le encargó el trabajo a un famoso ingeniero griego llamado Sóstrato. Sóstrato hizo el faro de puro mármol. Una perfecta obra de ingeniería que fue catalogada por el mundo como una de las siete Maravillas. Resulta que el Primero de los Ptolomeos le ordenó  a Sóstrato que escribiese el nombre suyo, el del rey, para que todo el mundo supiese que él había sido el que lo mandó hacer. Sóstrato quedó muy ofendido, muy lastimado, porque el rey no quiso que figurara en el faro su nombre. ¿Saben ustedes lo que hizo Sóstrato? Sobre una capa ligera de cal y arena que el tiempo y el viento iban a tumbar, grabó, esculpió, en el mármol, en grandes letras que se leerían de lejos, su nombre: Sóstrato. Pasaron los años y el viento y el tiempo tumbaron la capa de arena y cal y se descubrió el verdadero constructor del Faro: Sóstrato.
Así somos nosotros, hijos, debajo de nuestros efectos y errores con los cuales compareceremos ante el mundo todos los días, hay una verdadera personalidad que es mucho más valiosa: el verdadero yo es el que llevamos dentro, no tanto ese que se equivoca todos los días. Todos nosotros llevamos dentro de nosotros madera gigantes, de héroes. El caso es descubrir nuestra verdadera personalidad y cultivarla. No crean ustedes que porque han cometido errores en la vida, en el trabajo, en la escuela, que por esta razón deben considerarse derrotados. No, al contrario, todo esto es más que una experiencia a fin que descubran la verdadera personalidad que llevan bien adentro.
Buenos, hijos, esto les quería decir en este Día del Padre. Como ustedes han podido ver, conmigo esta vez no tienen que gastar en grabar mi nombre en las tarjetas, porque lo que les estoy pidiendo no se consigue con nada, más que con amor. Y estas cosas  les pido en esta ocasión porque sé que cuando ustedes formen sus hogares y sean padres, llegará el día en que le dirán a sus hijos: “Hijos, este Día del Padre no quiero cosas que se deterioran con el viento ni el tiempo puede borrar, sino más bien, quiero que escriban en sus corazones. TE QUIERO PAPÁ. ES LO MÁS QUE DIOS ME PUDO DAR.
Sueños de un Padre que supo AMAR. Un Padre agradecido…

jueves, 27 de mayo de 2010

Noticias al Instante para estar informado siempre





Piénsalo dos Veces

http://www.sonico.com/videos_detail.php?u=11566708&v=1490973

domingo, 23 de mayo de 2010

Perspectiva de Vida

El ser humano anhela que su tiempo anclado en la tierra sea eterno. Más lo que muchas veces ignora es su verdadera fuente de existencia y discurren en pensamientos ilusorios.

Los sueños, sueños son, y lo real refleja grandes virtudes plasmadas de esperanza y sosiego. Solo que para ello es necesario amar lo que uno anhela. Y ese amor debe llevar en cuidar lo que se nos entregó. La misma Vida, quién va en aumento hasta que el día es perfecto. Y la Esperanza puesta en ella tiene un Dador por el cual nos promete alcanzar la verdadera Eternidad.

Hay un Salvador, Un Dador de la vida, y la Verdad. Hoy lo puedes conocer si esperas y no desesperas... su Nombre es Jesucristo en quién Dios el Padre tiene complacencia.

viernes, 23 de abril de 2010

BUSCAR EL PERDÓN DE DIOS

AVIVAMIENTO ES... BUSCAR EL PERDÓN DE DIOS

Esa es la actitud que Dios espera de sus hijos hoy. 
Si vamos a ver un verdadero  avivamiento tendremos que buscar el perdón de Dios. Necesitamos su perdón por nuestras ofensas de omisión y comisión. En términos prácticos...

Que Dios perdone nuestros actos hirientes con nuestros prójimos.
Que nos perdone por la lengua mentirosa.
Que nos perdone por los pies que corren para hacer el mal.
Que nos perdone por nuestros corazones que maquinan el mal.
Que nos perdone por la discordia que sembramos entre los hermanos.
Que nos perdone por nuestro egoísmo y autosuficiencia.
Que nos perdone por no descubrir lo falso de lo verdadero.
Que nos perdone porque no somos avivados contra el mal.

El avivamiento que tanto anhelamos vendrá cuando adquiramos valor y gracia divina para pedir perdón.
El avivamiento que tanto deseamos está a nuestro alcance si nosotros, como su pueblo, nos humillamos e invocamos su nombre; si oramos, buscamos su rostro y nos convertimos de nuestros malos caminos; entonces Dios nos oirá desde los cielos, nos perdonará nuestros pecados y sanará nuestra tierra.

¿QUEREMOS AVIVAMIENTO? DEBEMOS PEDIR PERDÓN.